Soñando un poco


Hay tanto miedo cuando caminamos, hay tanta incertidumbre sobre si seguimos o si nos quedamos a mitad de camino.. Fácil sería abandonar, fácil sería un camino sin piedras, sin opuestos... lo escribo y pienso.. qué fácil sería no tener que plantearnos siquiera la posibilidad de pausar, de quedarnos intactos a un costado, pero quién soy para soñar, alguien más... que sufre quizás por callar, que intenta escapar, quién sabe a donde.. pero irse. Soñar un lugar en el que solo me moleste el viento, en donde mi única preocupación sea darle algo de vida a la naturaleza y cuidarla, sabiendo que si no fuese por ella, no viviría. qué abstracto suena! qué imposible.. diría que es casi una utopía, pero a nadie le hace mal soñar un poco. Hoy siento un fuerte compromiso por el presente que me toca, por saber que realmente todo depende de mí, porque es mi historia la que empiezo a escribir, porque tengo que caminar... Un camino en el que a veces llueve, en el cual hay poca visibilidad, en el que incluso a veces camino y no sé quién va conmigo, no sé por dónde voy... Pero de eso se trata, no? un paso, otro paso... esperando aunque sea un segundo de sol e ir avanzando, convenciéndome que voy hacia adelante, que ya no miro hacia atrás, por el simple hecho que el ayer me llama y muchas veces es más fuerte que el hoy. Solo yo puedo darle batalla, solo yo puedo ganar esa guerra. Ganas... me faltan. Fuerza... también. Pero la fe no... la esperanza de que mañana algo mejor me espera, la curiosidad por llegar hasta ese momento, mis pares... que me empujan, y yo, que voy caminando. Siento todo como un ida y vuelta, empiezo a entender de qué se trata la vida, me topé con momentos, con otras historias, con personas, con piedras, con oscuridad, con luz... y hoy sé que vale la pena. Hoy sé que la respuesta es no preguntarme más por qué. A veces soñar es el cable a tierra, mostrándonos motivos para llegar, nuevas emociones, nuevos paisajes, otros miedos, otros impulsos, otras ensaciones, generando tanta intriga que necesitamos seguir, que necesitamos ver qué es lo que va a venir y cuándo va a venir. Ahí está, ya sé... no va a venir, yo tengo que ir. Hoy entiendo un poco más lo que me pasa, hoy confío en esas palabras, en esa fuerza, en esa espera... Hoy quiero seguir, hoy ya no intento escapar, hoy ya no puedo irme, hoy te invito a carretear. El ayer no me llama, al ayer no lo escucho... el presente me muestra que el camino es la meta. La meta que no está al final, la meta que está todos los días, una meta que encuentro al andar, en un sueño que hoy se hace verdad.

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